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por Lydia Gil
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31 ago (EFE)- Por el momento, Daniel Alarcón
parece ser el niño mimado de las letras hispanas en EEUU
y el clamor no es infundado, tal como lo demuestra en su recién
publicada colección de cuentos "Guerra en la penumbra"
(Rayo).
La colección brinda evidencia de un talento
innegable y, sobretodo, de una voz fresca, madura y compleja. Nacido
en Lima, Perú, y criado en Alabama desde la infancia, la
ficción de Alarcón se sale completamente del marco
de lo que generalmente se entiende por literatura latina de EEUU.
Su prosa es sofisticada y lujosa, recordando más la gran
literatura sureña de Flannery O'Connor y William Faulkner
que a corrientes literarias suramericanas.
Los personajes son extraños, estrafalarios,
y su entorno harto surrealista, sin embargo, la esencia de los cuentos
resulta visceralmente verdadera. Egresado del reconocido taller
para escritores de Iowa, a sus 28 años, Alarcón demuestra
un estilo ferozmente propio, una rareza en un escritor tan joven.
Uno de sus muchos talentos es el gusto desmesurado
por lo absurdo y la habilidad de narrarlo con la mayor naturalidad
del mundo. En su excelente "Ciudad de payasos", un periodista
cuyo padre acaba de morir, se disfraza de payaso para seguirle la
pista a una historia de actores callejeros. Desde su nueva identidad,
el personaje espía su propia vida en un interesante vaivén
de exposición e introspección.
Por las historias inconexas corre un hilo unificador
en la violencia callejera y en personajes biculturales que reconocen
la cultura dominante pero saben que operan desde la periferia. Alarcón
posee un talento especial para describir grandes paisajes con pocas
pinceladas. En "Ausencia" un joven artista queda cautivado
por los contrastes de la ciudad de Nueva York, lo cual refleja haciendo
uso de todos los sentidos. "Viajando en el metro, había
visto break-dancing y había escuchado quemas andinas,"
escribe. "Vio a un hombre chino ejecutar un dueto de Beethoven
utilizando una extraña armónica electrónica.
En Times Square un dominicano bailaba un merengue frenético
con una muñeca de tamaño natural..." Alarcón
transporta al lector a la ciudad, con sus ruidos de construcción
y su aroma a basura y cigarrillo, a sus vistas de rascacielos resplandecientes
y artistas callejeros, y de repente nos damos cuenta que estamos
recorriendo la ciudad como por primera vez.
Pero todo cambia cuando la visita se convierte en
una estadía prolongada indefinidamente. "Partir no es
ningún problema," escribe. "En realidad es emocionante;
de hecho es como una droga." "Lo que lo puede matar a
uno es la estadía sin término," concluye. La
gracia está en los detalles, en la turbulencia atenuada,
en la valentía disfrazada de sus cuentos. El cuento "Guerra
en la penumbra" narra dos décadas en la vida de un hombre,
seducido por el pensamiento revolucionario. La historia se narra
en fragmentos que saltan temporalmente y que responden sutilmente
a la interrogante de cómo un joven está dispuesto
a sacrificar a su familia por su gente.
En esta primera colección, Alarcón ha
esquivado muchos de los errores de principiantes, haciendo gala
de su imaginación y dones narrativos, y sobretodo mostrando
un Perú multicultural, muy diferente a lo estereotipado en
su literatura.
EFE (Alarcón, Daniel. "Guerra
en la penumbra" Nueva York: Rayo, 2005).
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