RADIO CIUDAD PERDIDA

Premio Internacional de Literatura 2009
Premio PEN-USA 2008
"Excepcional. Pocos autores de primeras novelas persiguen con destreza tantos propósitos distintos-historia, misterio, relato ético-o logran coordinar sus desenlaces simultáneos. Radio Ciudad Perdida es una auténtica demostración de audacia literaria."
Los Angeles Times

Un país sudamericano sin nombre y sin tiempo emerge lentamente de una guerra que todos preferirían olvidar. Por espacio de diez años, Norma ha brindado consuelo y refugio a un pueblo destrozado por la violencia, al tiempo que ella negaba su propio drama: la desaparición de su esposo al final de la guerra. El programa de radio conducido por Norma es el más popular del país, y cada semana la población entera—desde los indígenas de lejanos caseríos serranos hasta los pobres de los barrios urbano-marginales—sintoniza Radio Ciudad Perdida en busca de algún indicio de sus desaparecidos, aquellos tragados por una ciudad en caótico crecimiento.

Sin embargo, la vida a la que Norma parecía ya haberse habituado cambia irremediablemente cuando un chiquillo llega de la selva con inesperadas pistas en torno al destino de su esposo, Rey.

Devastadora y cautivante, cruel y tierna, Radio Ciudad Perdida, plantea profundos interrogantes respecto a la guerra y su significado: desde su impacto arrasador sobre una sociedad sacudida por la violencia, hasta las cicatrices emocionales que cada participante, observador, y sobreviviente lleva a cuestas por largos años.

RESEÑAS

“Puede ser un poco apresurado afirmar que la sucesión de Mario Vargas Llosa y V.S. Naipul está asegurada, pero la valentía y maestría que Alarcón despliega son impresionantes.” —Monde du Livre
“Alarcón llevó a cabo su empresa con una sorprendente madurez narrativa.” —Babelia
“Grandes ideas abordadas desde ángulos inesperados, una clara percepción de la condición humana y cada oración construida como un Stradivarius [...] leer a Alarcón es como presenciar el arribo de un nuevo John Steinbeck o un Gabriel García Márquez.” —Minneapolis Star-Tribune